Cómo jugar más rápido a los juegos de mesa

How to play boardgames faster

A muchos jugones les gustaría jugar más rápido. Aunque tomarse su tiempo no tiene nada de malo, hay quien siente que su disfrute se ve reducido por tardar demasiado en hacer su turno. Y hay muchos a los que les gustaría participar en torneos, pero que temen no poder mantener el ritmo exigido por el reloj de ronda.

Lo bueno es que jugar más rápido es una habilidad que se puede practicar y aprender. En esta guía voy a compartir consejos para aquellos que quieran jugar más rápido y no les importe trabajar en ello.

CONOCE LAS CARTAS, LAS INTERACCIONES Y LAS REGLAS

La causa más común del juego lento es el no saber jugar. Tener que pararse a leer cartas o mirar las reglas lleva su tiempo y ralentiza las partidas. Peor aún, detenerse a leer el manual rompe el ritmo del juego, haciendo que los jugadores desconecten y pierdan la concentración.

Leer las reglas por adelantado, incluso si ya sabes jugar o te las van a explicar ayuda a prevenir esto. Te hace entender mejor el juego y, lo que es más importante, te ayuda a entender mejor su funcionamiento. Porque para jugar rápido no vale con más o menos entender las reglas, hace falta saber cómo va a responder el juego a cada efecto.

The importance of reading rules

Sé que esto conlleva su esfuerzo, pero ahorra tiempo. Parar una vez porque alguien no ha entendido algo no es un problema, pero si todos los jugadores tienen dudas, la partida se ralentizará. Y cuantas menos personas conozcan las reglas, más tiempo y esfuerzo conllevará explicarlas.

Respecto a las cartas, es una buena idea echarlas un vistazo. No hace falta sabérselas de memoria, pero deberías tener una idea de qué puedes encontrar en el mazo. Esto es especialmente importante si juegas con un mazo personalizado, como pasa con Magic, o llevas una facción específica, como en Root. Un buen objetivo es conocerse «tus cosas» lo suficientemente bien como para que puedas explicárselas a los demás.

De la misma forma, es importante conocer las interacciones básicas del juego. Esto es, cómo se determina el orden de turno, qué ocurre en caso de un empate, si se puede «responder» a la acción de otro jugador, etcétera. No intentes adivinarlo, compruébalo.

ORGANIZA LOS COMPONENTES

Manejar componentes lleva más tiempo del que parece. Aunque sólo se tarde un par de segundos en coger una ficha o un cubo, si tienes que hacerlo cada turno, se ralentizará el juego. Mantener los componentes del juego organizados y a mano de todos los jugadores puede ayudar a jugar más rápido.

Vamos a hacer unos cálculos para verlo más claro. Imagina que tenemos un juego para 5 personas y se tardan 5 segundos en coger fichas. Si el juego dura 10 turnos y los jugadores cogen 5 fichas por turno, ¿Cuánto tiempo se gasta en manipular los componentes?

Veinte minutos. Veinte minutos de reloj que se han ido en cachitos de cinco segundos. Y no es un caso exagerado. Nos vamos a encontrar con cifras similares en juegos como Le Havre, Agrícola o Terraforming Mars.

Lo ideal es que los componentes estén en el centro de la mesa y amontonados en pilas. Usa pequeños boles plástico para evitar que se desparramen y evita tener más fichas de las necesarias. Recuerda que no hay nada malo en dividir las pilas (o los mazos) para cubrir dos lados de la mesa y que no pasa nada por cubrir un dibujo del tablero.

Permite también que los jugadores sean su propia banca. Tener que pedir a otro jugador que te componentes es lento e innecesario. Y tampoco hace falta esperar a que termine de coger sus cosas. Si ha acabado su turno y no puede realizar acciones, no hay ningún problema con proseguir con el juego. Ralentiza mucho que la mesa entera tenga que esperar por un único jugador.

También es posible jugar más rápido con fichas de póker o un programa informático que lleve las cuentas. El dinero de papel que se incluye en tantos juegos resulta ser muy lento, al igual que el tener que contabilizar el daño ficha a ficha. Si es posible, considera utilizar programas como los disponibles para Gloomhaven o la serie 18XX y ten a mano un set de fichas para los juegos económicos.

CATEGORIZA LA INFORMACIÓN

Aún así, simplemente hay jugadores que tardan mucho en su turno. Y el problema no son los componentes ni que no se sepan las reglas, sino la forma en la que procesan la información.

El problema más común es no saber cómo enfrentarse a un número alto de decisiones. A veces veo a este tipo de jugador repasar sus jugadas una y otra vez, sin saber qué hacer, resultando en turnos largos y decisiones bastante pobres. Ser eficiente a la hora de manejar la información de un juego es vital para jugar más rápido.

Mi consejo es intentar dividir tus posibles movimientos en categorías. Esto es, en vez de analizarnos todos uno a uno, agrúpalos según sus efectos. Por ejemplo, puedes poner todas las acciones económicas en un grupo y todas las acciones militares en otro. Esto permite tomar un número más pequeño de decisiones importantes (¿Quiero economía o fuerza militar?) en vez de un gran número de decisiones de dudosa utilidad (¿Cuál de estas 12 cartas deberá jugar?)Por ejemplo, cuando juega a Terraforming Mars, divido mis cartas así:

– Cartas que no puedo jugar (o que son malísimas)
– Cartas que son baratas y versátiles.
– Cartas caras, con requisitos difíciles o muy específicas.

Así, cuando comienzo la partida, en vez de tener un montón de combinaciones, sólo tengo un par entre las que elegir. Todas las decisiones no me aportaban nada son excluidas directamente, lo que me deja dedicarles más tiempo a las decisiones que realmente importan.

La gran ventaja de categorizar así la información es que también es que no sólo te hace jugar más rápido, sino también mejor. Los jugadores buenos no analizan todos y cada uno de los movimientos. Al contrario, lo que hacen es seguir principios estratégicos como controlar el centro del tablero, mantener una economía fuerte o exponer el flanco del adversario.

PENSAR EN EL TURNO DEL OPONENTE

Todo el mundo sabes lo importante que es pensar en el turno del oponente. Pero creo que a mucha gente lo que le cuesta no es la teoría, sino la práctica. Al fin y al cabo, ¿Cómo vas a ponerte a pensar en tu próximo turno cuando tu oponente aún no ha acabado con el suyo?

Mi consejo es no centrarse tanto en qué movimiento hacer sino en analizar cómo va la partida. Fíjate en tu posición e intenta discernir en qué aspectos vas bien y en cuáles no.

– ¿Qué tengo?
– ¿Qué necesito?
– ¿Qué me preocupa?
– ¿Qué herramientas tengo para ganar la partida?

Una vez tengas práctica con este método, pues ir planteándote preguntas más difíciles:

– ¿Qué es lo que intentan hacer mis oponentes?
– ¿Qué cartas tienen mis rivales?
– ¿Cuándo acabará la partida?
– Si la partida sigue así, ¿Quién gana?

Hacerte estas preguntas hace que las decisiones en tu turno sean más fáciles y más rápidas. Si, por ejemplo, te has dado cuenta de qué amenaza tu posición, es más fácil responder a ello que si no. No hay que olvidar que el turno del rival es, al menos, la mitad del tiempo de partida.

APRENDER A APRENDER

Estamos viendo que una gran parte de jugar rápido es aprender. Pero no siempre somos receptivos a aprender. Solemos centrarnos en ganar, incluso cuando es la primera vez que vemos un juego.

La próxima vez que te sientes a jugar, piensa qué quieres hacer. Si acabas de conocerlo, no te centres en hacer buenos movimientos sino en explorar las mecánicas. Si el juego tiene combates, lucha. Si el juego te deja comprar y vender acciones, hazlo. Puede que no sea la jugada perfecta, pero aprende y ya jugarás mejor la próxima vez.

Porque, seamos francos, nadie juega bien ni la primera ni la segunda partida. Así que, ¿Por qué no centrarse en aprender? No es posible hacerlo todo, no puedes aprender a jugar y a la vez jugar rápido y ganar. Pregúntate: ¿Qué quiero intentar hacer en esta partida?

Hay que tener en cuenta que es mejor jugar dos veces seguidas al mismo juego, que tardar cuatro horas en jugarlo un poquito mejor. Se aprende más, es más divertido y lo más probable es que acabes jugando mejor en mucho menos tiempo.

JUEGA MÁS

En el fondo, nada afecta tanto a la duración de una partida como la experiencia de los jugadores con el juego. Alguien que no lo ha jugado nunca siempre jugará más lento que alguien que lo juega todos los días. Poder analizar el tablero, formular una estrategia o reaccionar a lo que hace un oponente requiere experiencia. Y si los jugadores no la tienen pues tardarán más en su turno.

La longitud de ciertos juegos también varía mucho dependiendo de lo fuertes que sean los jugadores. Generalmente, un jugador fuerte es más agresivo y más eficiente que uno débil, lo que les hace conseguir antes sus objetivos. Por ejemplo, Food Chain Magnate acaba cuando salta la banca. Y como los jugadores expertos son mejores a la hora de ganar dinero, el juego es más rápido para ellos que para un novato.

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