Theme Hospital ★★★

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Hace falta buen pulso para construir un hospital. Limitados tanto por el espacio como por el escaso presupuesto inicial hay que crecer poco a poco, comenzando por tratamientos sencillos como el síndrome de Elvis o la invisibilidad, y asegurarse una posición estable antes de que nuestros médicos se vean sobrepasados por emergencias que no pueden tratar.

Pero los terremotos, las epidemias y las inspecciones de sanidad no lo van a poner fácil, y es verdad que aquél incidente con la máquina de autoautopsia no ayuda a mantener una buena reputación. Pero, pase lo que pase, no podemos olvidar la razón por la que construimos éste hospital: Sacar mucha, muchísima pasta.

Theme Hospital es un juego con encanto. No es un simulador económico de los duros, sino el tipo de juego del que todo el mundo puede disfrutar. Es un juego de mecánicas sencillas, pero con miga, y que, gracias a su cuidado diseño, se hace divertido de jugar.

Como en otros juegos del género el jugador comienza con muy poco capital y en un terreno bastante pequeño, obligándole a establecer un hospital funcional en poco tiempo y a expandirlo más tarde. Hay que ir construyendo diferentes clínicas y salas, investigando y contratando personal poco a poco, pero sin descanso, pues los pacientes no esperan y se mueren si no puedes curarlos.

Y no es sólo cuestión de curarlos, sino de diagnosticarlos. Los pacientes cuando llegan al hospital no van directamente a las clínicas sino que son ingresados por la recepcionista, atendidos por el médico de cabecera y luego remitidos a las salas de diagnóstico o a los especialistas. Existe un cierto orden que hay que tener en cuenta a la hora de construir el hospital y según sus necesidades cambian, también lo ha de hacer su diseño.

Porque inevitablemente el diseño inicial se vuelve farragoso y susceptible a abarrotarse en los momentos más críticos, causando inficiencias y propiciando la aparición de epidemias. Hay que ir moviendo las salas menos utilizadas al fondo del hospital y liberar espacio cerca de recepción para escáneres y salas de diagnóstico. Y a la vez, han de estar colocadas de tal forma que el acceso desde una a la otra sea rápido y sencillo. Todo un desafío.

La sala de observación es un buen ejemplo. Es una sala grande, probablemente de la que más y tiene varios usos así que es difícil determinar cual es el mejor sitio para ella. Por una parte debería estar cerca de la sala de operaciones para poder preparar rápidamente a los pacientes del quirófano pero, por otra parte, no debería estar muy lejos del médico de cabecera porque también es una sala de diagnóstico. Y, además, es manejada por una enfermera, que entre paciente y paciente quizás pueda echar una mano en la farmacia.

Manejar todas estas variables es complicado y lo normal es que esta sala se construya y reconstruya más de una vez.

Theme Hospital tiene muchas cosas así, el manejo del personal, por ejemplo, implica dilemas similares. ¿Contratar a los mejores médicos o dedicar recursos a entrenar a un novato? ¿Es mejor que tengan varias especialidades por la versatilidad o que sólo tengan una para evitar pagarles de más?

Investigar también es entretenido, hay que pensar si merece la pena perfeccionar un tratamiento ya existente o urge más tener acceso a nuevas clínicas. Por una parte, un tratamiento que mate a uno de cada cinco pacientes es un riesgo a la reputación del hospital, por otra, si no puedes curar más que dos o tres enfermedades distintas lo normal es acabar en la bancarrota.

Sin embargo hay algo que evita que Theme Hospital esté al nivel de los mejores juegos del género y es que se vuelve menos interesante cuanto más se juega a él. El equipo encargado del diseño de niveles hizo un gran trabajo con los doce hospitales del juego, pero las limitaciones geométricas no cambian y, en el fondo, las clínicas son funcionalmente idénticas entre sí.

El juego también sufre de algún que otro problema menor; hace falta un verdadero ejército de bedeles para mantener limpio el hospital y los terremotos son más molestos que interesantes. Y aunque, en general, sea un juego muy pulido hay un bug bastante fastidioso que hace que las epidemias sean inmediatamente descubiertas por Sanidad.

Aún así no tengo la sensación de que Theme Hospital necesite ser mejor para que merezca la pena jugarlo. Es un juego divertido tal y como es, con un buen sentido del humor y una divertida banda sonora. Tiene un atractivo innegable y sigue destacando hoy, a pesar del paso de los años.

THEME HOSPITAL (1997)
DISEÑO
Andrew Cakebread, Richard Reed
DESARROLLO Bullfrog Productions MÚSICA Tony Cox, Russell Shaw

 

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