Terraforming Mars: Preludio ★★★

No tenía expectativas muy altas puestas en Terraforming Mars: Preludio. De hecho, eran tan bajas que pensaba que iba a acabar comprándome la expansión sólo por el puñado de cartas de proyecto y corporación que entran como extra en la caja. Al fin y al cabo, ¿Para qué jugar a un juego en el que hay que montar un motor económico si la mitad del motor está ya montado cuando empiezo?

Pero Preludio no es así. Es algo mucho más interesante.

Preludio es una expansión simple. Añade una baraja de cartas, que dan algun tipo de bonificación y que son repartidas de cuatro en cuatro a cada jugador. Cuando comienza la partida, a la vez que escoges tu mano y tu corporación, te quedas dos. Cada carta vale unos 21 créditos, así que puede que empieces el juego con mucha producción de energía, poniendo dos océanos en la mesa o construyendo una ciudad en Marte.

Preludio es una expansión simple. Añade una baraja de cartas, que dan algún tipo de bonificación y que son repartidas de cuatro en cuatro a cada jugador. Cuando comienza la partida, a la vez que escoges tu mano y tu corporación, te quedas dos. Cada carta vale unos 21 créditos, así que puede que empieces el juego con mucha producción de energía, poniendo dos océanos en la mesa o construyendo una ciudad en Marte. Son beneficios grandes, comparables con saltarse la primera generación del juego o, incluso, algo más y recibir todo ese dinero de golpe. Esos turnos lentos en los que jugabas un par de cartas e intentabas arrancar desaparecen por completo y son sustituidos por un arranque colosal, por la puerta grande.

Como cabría esperar, esto hace que la partida sea mucho más corta. Pero no es como empezar a la mitad. Cuando ya llevas unos turnos jugando, lo normal es que tengas cartas sobre la mesa, una cierta presencia en el tablero y hayas tenido la oportunidad de acumular cartas y recursos para un hipotético futuro. Pero con Preludio, no. Con Preludio empiezas corriendo y no puedes bajar nunca el ritmo.

Lo interesante de todo esto es que, al ser el juego más corto, los motores económicos se vuelven mucho más flojos. Hay menos turnos para amortizar cada carta, la presión sobre el tablero es mucho mayor y la terraformación se vuelve más competitiva. El jugador tiene más opciones y puede realizar más sacrificios y tomar más decisiones, pero son mucho más difíciles que antes.

Parece paradójico, pero los recursos se notan mucho más apretados que en el juego base. Las cartas generan menos dinero a la larga, lo que te obliga a jugar más para obtener un beneficio comparable, haciendo el juego más caro. El efecto bola de nieve, atenuado ya en el juego original, se vuelve aquí más pequeño, compensado por la habilidad de crear más bolas de nieve, aunque sean más pequeñas.

Preludio también tiene algunas ventajas que no son tan aparentes a simple vista. Estrategias que eran débiles en el juego base, como acelerar la partida o la ciencia, son mucho más viables que antes. Las Corporaciones que no eran consistentes, como Inventrix o Phoblog, se vuelven un poquito mejores y la a veces torpe fase del Gobierno que tenías que jugar por Venus Next puede volver a quedarse en la caja.

El eslabón más débil de la expansión son las cartas de proyecto pues son, en su mayoría, demasiado caras para el efecto que tienen. Terraforming Mars siempre ha tenido un pequeño problema con el coste de robar cartas y el de los puntos de victoria, el primero porque valora una carta al azar como si fuera siempre buena y el segundo porque sale más caro que obtener puntos de cualquier otra manera. Bueno, pues la mitad de las cartas de ésta expansión, o roban cartas, o dan puntos de victoria así que toca diluir el mazo con relleno como “Monumento a SF” (sic), que nos da una carta y un punto por el módico precio de 10 créditos.

Pero más allá de eso, si Preludio tiene una pega es que, como el resto de expansiones de Terraforming Mars, no es necesaria. Sí, añade variación a un juego estático y mejora la toma de decisiones, pero no lo lleva más allá. Sigue siendo el mismo Terraforming de siempre, sólo que un poquito mejor, un poco más afilado y, ahora también, un poco más rápido

TERRAFORMING MARS : PRELUDIO (2018)
DISEÑO Jacob Fryxelius
ILUSTRACIONES Isaac Fryxelius
NÚMERO DE JUGADORES
1-4 (Mejor con 1-4) DURACIÓN 90 Minutos

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