Academia Estratégica Twice: El dinero lo primero

En la mayor parte de juegos, ir directamente a por puntos de victoria no suele ser buena estrategia. En esta guía explicaré por qué, y por qué desarrollar tu economía desde el comienzo da mejores resultados.

TODAVÍA NO PUEDES

El problema fundamental de conseguir puntos de victoria al comienzo de la partida, es que es difícil conseguir suficientes como para ganar. En la mayor parte de títulos, los jugadores no disponen de suficientes recursos para ganar, sin importar lo eficiente que seamos a la hora de aprovecharlos.

Dicho de otra forma, no importa lo bien que juegues o lo tentador que parezca, no podrás ganar sin conseguir más recursos. Al fin y al cabo, si pudieras ganar a base de convertir tus recursos iniciales en puntos, ¿Para qué hacer más? Si la estrategia más evidente fuera también la mejor, estaríamos jugando a un juego muy aburrido. Los juegos suelen recompensarnos por esforzarnos y tomar caminos más difíciles.

Antes de embarcarte en una misión con el objetivo de ganar puntos, hazte la siguiente pregunta: ¿Estamos consiguiendo los suficientes puntos como para ganar? Si es el tercer turno de la partida, ¿Realmente podemos alcanzar la victoria? No te la juegues, haz el cálculo. Si de verdad quieres ganar, tienes que saber primero si puedes hacerlo.

Recuerda, ganar puntos de victoria tiene un precio. Gastas acciones, dinero y tiempo en puntuar; recursos que podrían gastarse en cualquier otra cosa. Tienes que estar seguro de poder gastar esos recursos, sobre todo al comienzo del juego, que es cuando son más escasos.

MÁS OPCIONES

El otro problema que tiene puntuar es que los puntos de victoria no suelen abrirte otras opciones. Puedes gastar dinero y otros recursos para comprar cartas, luchar, levantar edificios o hacer tratos con los otros jugadores. Pero los puntos no sirven de nada hasta el final de la partida.

Acumular recursos te permite adaptarte mejor a los desafíos que vayan surgiendo. Puedes reaccionar con más facilidad a lo que hacen los demás jugadores, al azar, cartas de evento o incluso tus propios errores de planificación. Si surge una oportunidad, una buena economía hace que aprovecharla sea más sencillo.

Estas oportunidades incluyen incluso la posibilidad de puntuar en sí misma. Es más sencillo conseguir puntos si tienes el dinero, las herramientas o las cartas necesarias para hacerlo. Así que, centrarte en tu economía es bueno incluso si lo único que quieres es puntuar.

Ir derecho a por puntos es como pelear con una enorme bolsa de oro en la mano derecha. Si ganas, te va a ir bien, pero es mucho más difícil ganar con sólo una mano. Lo que suele pasar es que te ganan, siempre, y nunca llegas a disfrutar de tu oro.

LOS RECURSOS CREAN RECURSOS

La mayor parte de juegos son inflacionarios. Esto es, la cantidad de recursos disponibles crece según pasa el tiempo y cuanto más recursos tienes más fácil es conseguir más. Desarrollar tu economía produce ventajas todos los turnos, no sólo en uno.

Por ejemplo, imagina que estás jugando a un juego de trenes y decidas invertir en una acción. Esta acción no sólo te da dividendos, sino que puedes reinvertir esos dividendos para poder comprar aún más acciones. Acciones que también generan dividendos. He jugado a juegos en los que tus 400 dólares iniciales fácilmente se convierten en 10.000. Reinvertir es clave.

Ten en cuenta que una buena inversión puede tomar muchas formas. No tiene por qué ser en dinero. Puede ser en tropas para capturar terreno y minas. Puede ser en cartas, que te dejan hacer otras cosas. A veces, desarrollar tu economía de una forma también hace más fácil desarrollarla de otra.

EL CAMBIO

Aun así, ser el jugador más rico de la mesa no significa que vayas ganando. Al final de la partida, si el ganador es quien tiene más puntos de victoria entonces deberías intentar ser quien tenga más puntos de victoria. Ganar no debería ser tu objetivo más inmediato, pero es bueno que siempre lo tengas en cuenta.

En la práctica, los jugadores deben pasar de centrarse en la economía a puntuar llegado cierto momento del juego. Este cambio maximiza el rendimiento, pues se consiguen las ventajas económicas cuando más las necesitas y los puntos al final, para ganar la partida.

Saber cuándo hacer el cambio es difícil y varía de juego a juego. De hecho, cambia de partida a partida y de las acciones tomadas tanto por tí como tus oponentes. Lo importante es saber que tarde o tempranos habrás de cambiar.

No temas echar cuentas. Intenta recordar cuándo suele acabarse la partida. Por ejemplo, una partida de Terraforming Mars suele durar entre 10 y 12 generaciones. En Brass, la partida acaba cuando se acaba el mazo. Si el jugador de tu izquierda está a punto de ganar, es momento de pararle, no de conseguir más riquezas.

EXCEPCIONES

Por supuesto, hay muchas excepciones a esta regla. La buena estrategia siempre es más compleja de lo que ningún artículo puede abarcar. A veces los juegos luchan contra esta estrategia estándar y muchos ni siquiera tienen una economía. No puedes “robar más cartas” en el Bridge.

Presta atención a cómo funciona el sistema de puntuación. Los juegos en los que puedes puntuar en cualquier momento de la partida favorecen más el desarrollo económico que los que restringen cuándo se pueden obtener puntos.

No olvides que el valor de tanto los recursos como de los puntos cambia con el tiempo. Si la duración de un juego es flexible, los jugadores pueden aprovecharse estratégicamente de ello. Desarrollar tu economía pinta bien, pero no te olvides que tu buen amigo Erik puede apilar armas y hacerte una visita. Puntuar ha de ser siempre tu objetivo, pero no siempre tu mayor preocupación.

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