
La censura en los videojuegos es endémica. Tanto, que se hace invisible. Ocultas tras un etiquetado aparentemente inocente, las juntas de clasificación tratan a los videojuegos como si fueran un problema moral, etiquetándolos y llegando a prohibir su venta. Entender su funcionamiento, y quién las maneja, es el primer paso para entender cómo se censuran los videojuegos.


