Blood Rage ★

Vikingos sanguinarios luchan ante el final del mundo en Blood Rage. Los jugadores reúnen a monstruos y los mejores héroes de su clan, no por una causa justa, sino por la gloria de la batalla. Es un juego violento y sencillo de control de áreas y cartas.

Cada vez que lo veo, me dan ganas de jugarlo. Pero cada vez que lo hago, acabo decepcionado. Es un juego al borde de la grandeza, de la misma forma que un coche sin frenos está casi terminado.

DISEÑO Y DINÁMICAS

Blood Rage usa un sistema similar al de Caos en el Viejo Mundo. Los jugadores tienen una cierta cantidad de «furia» cada turno y que se puede gastar en jugar cartas y llevar miniaturas al tablero. Luchas, ganas puntos y quien más tenga al final, gana.

Lo que diferencia a Blood Rage de otros diseños de Eric M. Lang es una fase de draft al comienzo de cada turno. En vez de utilizar facciones asimétricas como en sus otros juegos, los jugadores se pasan cartas para construirse la mano. Es una mecánica divertida, incluso aunque esté un poco separada de la lucha en el tablero.

De hecho, toda la mecánica del juego es divertida. Las cartas son poderosas y afectan la estrategia a seguir. Amenazar las partes importantes del tablero a la vez que desarrollas tu facción es interesante y las unidades tienen habilidades variadas y divertidas. El juego tiene, incluso, un elemento de oportunidad porque puedes «saquear» bonificaciones del tablero y forzar el combate.

FUERA DE CONTROL

Pero, en cuanto un jugador comete un fallo, Blood Rage descarrila. El juego tiene una tendencia atroz a perder el control y crear líderes inalcanzables que cada vez se hacen más y más fuertes. El problema surge del sistema de combate.

La mecánica en sí es sencilla y reminiscente de Cosmic Encounter: Sumas la fuerza de tus tropas al valor de una carta jugada boca-abajo. El valor más alto gana y el perdedor es completamente aniquilado.

El problema es que el ganador gana de todas las formas posibles. Mantiene sus tropas en el tablero, destruye las de los demás, gana un bonus del tablero, una pequeña cantidad de puntos y, además, lo tiene más fácil para repetir porque los perdedores son los únicos desgastados.

Me he dado cuenta de que todas mis partidas acababan igual: El líder intenta saquear y el resto de jugadores tienen que decidir si le paran o no. Si lo hacen, el juego se va a decidir en ese combate. Si no, el líder se hace más fuerte y la situación se repite uno o dos turnos más tarde. Sea como sea, el juego puede darse por terminado.

Intenté buscar una solución al problema, pero no pude encontrar ninguna. Pese a mis esfuerzos, el juego se seguía decidiendo en un piedra-papel-tijeras. La única vez que conseguí evitar el problema fue a base de evitar toda batalla, lo cual no sólo me hizo quedar último, sino que fue una experiencia realmente miserable.

PEQUEÑOS DETALLES

El juego también sufre por ciertos problemas de equilibrio que, aunque no rompen el juego, son bastante molestos. La estrategia «Loki» de matar tus propias unidades es demasiado fuerte mientras que la de «ganar puntos por batallas» es puramente anecdótica. Hay miniaturas que ven mesa todas las partidas y otras que nunca salen de la caja. También existen combos que parten la partida en dos si no se tiene cuidado.

Las miniaturas del juego no alivian mis preocupaciones. Son bonitas y tienen bastante detalle, pero no el plástico no puede solucionar defectos mecánicos. Pero, incluso a un nivel estético, Blood Rage no me convence. Su dirección artística es genérica y débil. En el tablero, o en las pequeñas cartas del juego, se confunde y se echa a perder.

En última instancia, Blood Rage no es agradable de jugar. Traiciona su propia agresión al perder el control tan fácilmente. Es un juego que me atrae y que, incluso ahora, pienso que se merece otra oportunidad. Pero siempre que se la doy, me decepciona y acabo con otro líder inalcanzable, una partida descompensada o ganando por un combo que mis oponentes no se acordaron de evitar.

BLOOD RAGE (2015)
DISEÑOEric M. Lang
ILUSTRACIONES Y MINIATURAS
Henning Ludvigsen, Mike McVey, Adrian Smith
NÚMERO DE JUGADORES
3-4 (Mejor con 4)DURACIÓN60-75 Minutes

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