Brad Talton, el fan del anime detrás de Level 99 | Entrevista

Cuando se habla de Level 99, es imposible no pensar en el anime y los videojuegos clásicos japoneses. Desde BattleCon hasta Argent the Consortium, todo su catálogo se inspira en ellos, tanto en su aspecto como en su jugabilidad. Hoy entrevisto a Brad Talton, diseñador de Millennium Blades y director de Level 99 Games, sobre sus influencias y la forma en la que su pasado friki sigue dejando marca en su trabajo.

¿De dónde viene la estética de Level 99?

Definitivamente, viene de mi adolescencia, de mi propia infancia. Como te puedes imaginar, era un gran fan del anime. Formé parte del club de anime de mi universidad y, de hecho, estudié un año en Japón. Tengo una especialización en Lengua Japonesa y la hablo bastante bien, aunque ha pasado más de una década desde que la estudié. Soy muy fan de la cultura japonesa, y el anime en particular, pero su mitología me fascina.

Saqué influencias muy buenas. Me gustan muchísimo los animes shōnen1 clásicos como Outlaw Star, Trigun y Cowboy Bebop. Todas esas series tuvieron una gran influencia en mí, al igual que Galaxy Express 999 y también Excel Saga. Ya no estoy tan al día como antes, pero sigue siendo parte de nuestra cultura de oficina. Aquí trabajamos cinco personas y todos compartimos nuestras series, animes y videojuegos favoritos.

1. Shōnen – Literalmente “chico joven”, se refiere a la demografía más popular del anime y el manga, dirigida principalmente a adolescentes masculinos.

Como diseñador, ¿qué aspectos del anime quieres trasladar a los juegos de mesa?

Realmente es este tipo de seriedad desenfadada. En el anime podemos encontrar personajes serios en situaciones claramente fantásticas, pero esto no hace que sean menos fantásticas. No se ven atrapados en los detalles más crudos de la vida real, como si lo hace, por ejemplo, Juego de Tronos. El anime mantiene su pureza hasta en las situaciones más extremas, incluso cuando la trama se vuelve muy seria.

Sus personajes son icónicos y muy fáciles de leer. Eso es una gran ventaja en los juegos de mesa, pues piden al jugador sentarse a jugar y comprometerse con un personaje. En tan sólo unos minutos, podemos entender de qué rollo van, qué quieren decir y qué tienen que hacer.
El eslogan de Level 99 es «Juegos de mesa para la generación de los videojuegos». ¿Qué quiere decir?

Ese no ha sido siempre nuestro eslogan. De hecho, lo hemos adoptado hace poco. Pero siempre ha sido parte de los ideales de la empresa. Cuando empezamos, no había tantos juegos. Por aquél entonces e incluso ahora, me parece que, si tengo amigos a los que les gusten los videojuegos, me es difícil encontrar un juego de mesa para ellos.

Si estás jugando a Elden Ring o Dark Souls, no quieres ponerte con Monopoly o Aventureros al Tren. Quieres algo que trabaje un material en el que estés interesado, esto es, historias de fantasía y ciencia ficción con personajes dinámicos, y la rejugabilidad y personalización a las que estás acostumbrado.

¿Qué diferencias ves entre los aficionados a los juegos de mesa y los videojuegos?

La diferencia principal es que los jugadores de videojuegos tienen la expectativa de sentarse y meterse muy rápido en la partida, aprendiendo sobre la marcha. Esto choca con algunos de nuestros títulos más grandes, que exigen enfrentarse a un montón de información previa. Por tanto, estamos trabajando en hacer que nuestros juegos sean más accesibles. Los jugadores de videojuegos también se sienten más cómodos con las opciones de quita y pon y en averigüar por sí mismos cuál es la mejor forma de jugar.

Ante todo, creo que ellos valoran más la posibilidad de expresarse. Elegir tu personaje y crear tu propia identidad en el juego como un reflejo del «Yo» que existe fuera de él es lo más importante. Todos nuestros juegos tienen, como primer paso, la elección de un personaje, ejército o facción. Decides cómo jugar incluso antes de empezar. Ese es el concepto de los videojuegos más importante que intentamos reflejar en los juegos de mesa.

Las influencias del anime o videojuegos son un obstáculo para muchos en el ámbito de los juegos de mesa, pues se consideran «demasiado frikis». ¿Qué opinas de eso?

Bueno, no puedes gustarle a todo el mundo. Yo me centro en la gente a la que realmente le interesa lo que hacemos. Si no te gusta, es cosa tuya, no tienes por qué jugarlos. Esto es arte y tenemos la obligación de ser fieles a nuestros diseños. Si los jugadores están dispuestos a hacer la vista gorda o si les gusta, eso es cuestión suya; depende de ellos actuar en consecuencia. Pero no vamos a echarnos atrás.

Conforme fuimos madurando y vimos como nuestros títulos eran bien recibidos tanto por el público como por la crítica, hemos ido entendiendo que hay gente que pueden ser clientes y gente que no. No tenemos que hacer imposibles. No hace falta que a todos les guste nuestro trabajo, basta con hacer el mejor juego posible para aquellos que realmente van a disfrutarlo.

Es cierto que es difícil vender con ilustraciones anime en el mercado generalista, al menos en inglés. No ha sido un problema para nosotros porque nuestros clientes nos compran directamente mediante Kickstarter, convenciones o nuestra tienda online. Tenemos más libertad de hacer lo que queremos y dejar que nuestros fans interactúen con nosotros directamente. Cuando trabajas con el mercado de mesas tienes que hacer lo que quiere Target o Barnes & Noble2. Tienes a un único cliente con una voz desproporcionada que dicta cómo ha de ser el producto.

2. Target y Barnes & Noble son dos grandes compañías de grandes almacenes. Varios juegos de mesa han sido creados, en exclusiva, para sus tiendas.

Tengo una opinión muy controvertida y es que los juegos de mesa y los videojuegos son la misma forma de arte. ¿Estás de acuerdo? ¿O crees que son demasiado diferentes?

Tsk. Déjame que lo piense (Se rasca la cabeza, se cubre la boca con los dedos y murmura para sí mismo. Luego, mira al techo, pensativo). Depende. Diría que un juego como Super Mario Bros se parece más a Dungeons & Dragons que a Colonos de Catán. Digo esto porque, cuando juegas a Catán, los jugadores operan en un espacio de reglas común.

Sin embargo, cuando juegas a Mario o D&D, operas en el espacio de un creador que controla la experiencia al completo. En los videojuegos, el diseñador construye todo el entorno. No es necesario preocuparse por el funcionamiento de las reglas, el juego funciona siguiendo siempre las pautas del creador y eso es más como un juego de rol. Esa es mi opinión (Sonríe).

Como diseñador occidental inspirado por la cultura de Japón, ¿qué opinas de este intercambio cultural?

Nunca lo he visto de una forma demasiado filosófica. Simplemente, sigo mis propios intereses y pasiones. Si creo que a mis amigos les va a gustar jugarlo, entonces a mí me va a gustar diseñarlo. Trabajo pensando en ellos y eso guía muchas de nuestras decisiones. Se trata más de con quién juego y del arte en sí mismo que de las nacionalidades involucradas o de adaptar una cultura.

Al final, existen muchas formas de ganarse un sueldo pero nosotros elegimos hacer juegos de mesa. Lo hacemos porque nos gusta y eso es lo mejor de nuestra industria. Si vas a una convención, todo el mundo se conoce. Nos gusta convivir en una misma comunidad y disfrutar de la cultura que se crea mediante los juegos de mesa, es lo mejor.

La mayor parte de juegos de mesa en Japón son pequeñas producciones independientes. Puedes verlo en salones como Comic Market. Pero cada vez la industria es más grande y estamos teniendo una mayor acogida en Japón. Hemos publicado Bullet♥︎, Millennium Blades y Empyreal: Spells & Steam en Japonés y estamos viendo si otros títulos nuestros pueden llegar a Japón.

Un poco volver a las raíces, ¿no?

(Riéndose) Sí, sí, ¡al final todo está conectado! De hecho, tengo una anécdota muy buena. Hablé con un editor japonés, el creador de Force of Will. Le enseñé BattleCON y me dijo «No puedo vender esto en Japón, ¡es demasiado japonés!» (Nos reímos los dos).

Tienen el mismo problema que el mercado generalista occidental. La cultura ociddental «prestada» está muy presente allí. Puedes ir a cafeterías que parecen sacadas de la Inglaterra del siglo XIX ¡es una chulada! No vas a encontrar nada así en Inglaterra. Pero en Japón, puedes vivir esa fantasía y mola muchísimo. Pueden disfrutar de esas fantasías mejor que nosotros en occidente.

Estamos viendo cómo los juegos de mesa se extienden a todo el globo. Gente que jamás habría pensado en jugarlos ahora los conoce a fondo. Creo que el cambio más grande es la adopción de las grandes marcas del mundo del rol y los videojuegos. Ahora puedes jugar a Monster Hunter: El Juego de mesa y Bloodborne: El Juego de Tablero y Scott Pilgrim y Avatar; cualquier licencia que se te ocurra ahora tiene un juego de mesa.

Los juegos de mesa comparten el atractivo de los videojuegos y también capturan aspectos que ahora se echan en falta en estos últimos. Antes podías comprar ediciones de coleccionista muy chulas con todo tipo de material para poner en tu estantería. Todavía hay gente que las colecciona pero la mayoría se conforma con comprar en Steam.

Sí, la mayoría.

Ahora, incluso si te compras una edición de coleccionista, ¡lo único que te dan es un disco! No te vienen con todas las cosas chulas que había antes. Me acuerdo que cuando te comprabas Earthbound, te venía con una guía de estrategia y una caja grande de cartón con todo tipo de cosas. Veo que miras hacia arriba, ¿quizás es tu caso?

Sí, ¡sí que lo es! (Me río) No puedes verlas, pero tengo varias cajas grandes de antiguos juegos de ordenador justo delante mía.

Y eso ya no se consigue, ¿verdad? Los juegos de mesa satisfacen ese deseo para los coleccionistas y para la gente que quiere tener un juguete físico de las marcas que más les gustan. Creo que la gente se está dando cuenta de que los juegos de mesa ocupan el mismo lugar que antes ocupaban los videojuegos que venían en su caja. Además, son más accesibles que antes.

Hemos llegado a un punto de mayor saturación de mercado. Ahora se pueden comprar en tiendas normales y muestran personajes y temáticas que ya conoces. Y son más fáciles de entender. Antes, cuando se hablaba de juegos de mesa, era del Monopoly o de las Guerras Napoleónicas. Pero ahora hay más títulos entre ambos, los jugadores tienen muchas opciones. Creo que seguiremos moviéndonos hacia un punto medio.

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