Dominion: Versión digital ★★★★ | Crítica

Dominion es una de las formas más peligrosas de perder el tiempo. Siempre que llega a mi mesa, acabo echando una partida tras otra. Y, ahora, también lo tengo en el móvil. Tras años de implementaciones burdas, subscripciones con pago mensual y aplicaciones sin imágenes creadas por fans, al fin tenemos una versión digital de Dominion definitiva. Que el Corazón de las Cartas nos pille confesados.

VELOCIDAD

Dominion siempre ha sido más rápido en la teoría que en la práctica. Las decisiones se toman en segundos pero; leer las cartas, montarlas y barajarlas, no. Y, si bien unas animaciones bonitas o unos gráficos retocados pueden llamarnos la atención, se vuelve cansino tener que esperar entre jugada y jugada. Además, la estrategia se decide nada más empezar. Todo esto, junto con el azar, hace que la velocidad sea un factor clave.

Afortunadamente, la aplicación de Temple Gates es ágil. Los menús se abren al instante. Cada carta tiene asignado un sonido único, lo que las hace fácilmente reconocibles, y las acciones de nuestro rival se registran junto a su nombre en la parte superior de la pantalla. También tenemos la opción entre arrastrar y hacer clic, lo que nos resulte más cómodo.

¿Lo mejor? No hay pantallas de carga. Al contrario que Through the Breach o Slay the Spire no hace falta ver los créditos ni que se descarguen datos de internet. Es inmediato. Tan sólo dos clics separan el menú principal de una nueva partida. Sé que no todo el mundo es tan impaciente como yo pero, cuando vas en transporte público, estas cosas se notan.

También se nos permite ir tan rápido porque, si nos equivocamos, podemos rehacer el movimiento. Se nos permite volver atrás siempre y cuando no hayamos obtenido nueva información. En caso de que sí haya sido el caso, aún podremos hacerlo, pero quedarán desactivados los los logros. Si nos enfrentamos a otro humano, en el primer caso es automático y, en el segundo, nuestro oponente tendrá que estar de acuerdo.

El resto de la aplicación es igual de funcional. Puede parecer sobria, pero todo queda claro. Los iconos no se amontonan en la pantalla. Si acumulamos demasiadas cartas, se juntan para poder verlas mejor. El número de acciones, dinero y compras disponibles siempre se indica en un lateral, así como cualquier otra ficha o detalle que fuera importante saber.

RIVALES E INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Una buena inteligencia artificial es otro factor clave. De poco sirve jugar rápido si perdemos el tiempo buscando oponentes. Al menos, se hará más difícil guardar la partida tan rápido como la empezamos si tenemos que depender de un humano. Ya sea por conveniencia, falta de tiempo o práctica, siempre viene bien un oponente digital. Y visto que me gana más del 75% de las partidas, me atrevería a decir que es un buen rival.

Claro que, no soy un experto. Como cualquier otro aficionado, peco de avaricia y acabo llenándome los bolsillos de Jardines, Aldeas y otras cartas de más. Pero bien es cierto que se me da mejor jugar que a la mayoría y que, desde que salió el original, acumulo varios cientos de partidas. El hecho de que el ordenador no sólo sepa jugar, sino que lo haga tan bien que me venza es todo un punto a su favor.

Me resulta muy llamativo que la inteligencia artificial siga una estrategia. Se centra en la economía antes de puntuar. Evita repartir maldiciones si es fácil quitárselas ¡Hasta se prepara para ganar en un sólo turno! Me encanta ver cómo comba Puente con Puente, rebajando el coste de las Provincias hasta el punto de poder comprarlas todas de un tirón. Quizás en un mes no me parezca para tanto pero, por ahora, me parece más que suficiente.

Aquellos que prefieran rivales menos competitivos pueden rebajar la dificultad a media o fácil. Así, la máquina va más despacio, le cuesta más ganar y no siempre opta por la mejor estrategia. Aún así, es verdad que funciona a base de errores. A veces juega perfectamente, otras apenas hace nada. Ocasionalmente, y sólo en los niveles de dificultad más bajos, juega tan mal que nunca llega a puntuar. Este aspecto se podría mejorar.

Contra los rivales de carne y hueso las opciones son igual de variadas. Tenemos partidas rápidas, clasificatorias, privadas y públicas, además de poder jugar en persona con un único móvil u ordenador. Igualmente, podemos jugar en tiempo real, utilizando un reloj de ajedrez, o de forma asíncrona. Desgraciadamente, el periodo de tiempo más corto es una semana. Hubiera preferido la opción de jugar partidas en el máximo de un día.

En cualquier caso, es mucho mejor de lo que esperaba ¡Ni con personas es lento! Seguiriamos tardando más en sacar las cartas de verdad a la mesa. Y aunque no hay chat, algo cada vez más común, tampoco es que sea necesario. Por último, disponemos de un reto distinto cada día, en el que utilizaremos un reino especial para medirnos contra la inteligencia artificial.

MODELO DE NEGOCIO

Un detalle curioso de esta aplicación es el tiempo que lleva en desarrollo. Buscando en internet podemos encontrar videos de hace tres años. No es tampoco la primera vez que se publica una versión digital de Dominión, sino la cuarta. El temor a dividir la comunidad o de acabar utilizando una aplicación mediocre podría ser motivo de reflexión.

Afortunadamente, la aplicación de Temple Gates es la mejor de las que ha habido. Es más elegante, pulcra y conveniente que Dominion.games o sus extintos predecesores. De hecho, ninguno de ellos tenía una inteligencia artificial contra la que mereciera la pena jugar. Y esta vez, la aplicación está disponible tanto para iPhone, como para PC y Android. Mi experiencia con estas dos últimas plataformas ha sido excelente; es de donde provienen las imágenes de este artículo.

La aplicación está disponible en cuatro idiomas: inglés, japonés, francés y alemán. El juego base siempre es gratis pero las expansiones son de pago. Aquí en España las grandes (Edad Oscura, Prosperidad) cuestan 12€ y las pequeñas, como Alquimia, solo 6€. Para poder echar partidas clasificatorias necesitamos, al menos, tres. Si es así, las partidas incluirán todas las cartas que poseam, al menos, uno de los jugadores. Para partidas públicas y privadas, simplemente elegimos con lo que tenemos en nuestra colección.

Disponemos también de sencillo sistema para prohibir cartas, para aquellos a los que no le gustan ni Posesión ni Capilla. Aun así, se hace difícil jugar con tantas expansiones. Incluso un viciado como yo no se conoce todas las cartas. Pese a que cada expansión tiene su propio tutorial, la información sigue siendo escasa. Me hubiera gustado ver descripciones más largas, sobre todo en los menús.

El Dominion de Temple Gates es tan bueno como debería ser. Tan sólo podría pedir pequeñas mejoras: Organización automática de torneos, un sistema clasificatorio más claro, una mejor ambientación o más formas de gestionar la colección. El único detalle extra del programa es la posibilidad de jugar con las cartas de la 1ª edición. Desgraciadamente, todas estas cartas se sustituyeron por una buena razón y, además, se requiere otro pago.

Aún así, no puedo evitar abrir la aplicación mientras escribo estas palabras. De nuevo, cruzo sus menús y organizo otra partida. Un nuevo reino se dispone ante mis ojos. Toca volver a jugar.

DOMINION VERSIÓN DIGITAL (2024)
DISEÑO ORIGINAL 2008
Donald X. VaccarinoDESARROLLO
Temple Gates Games
DISEÑO
Theresa Duringer
PROGRAMACIÓN
Jeff Gates
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Keldon JonesPUNTUACIÓN★★★★

Una copia digital del juego y sus expansiones fue aportada por Temple Gates Games para la realización de esta crítica.

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