
En Dune hay batallas, pero no es juego de guerra. Tiene un componente de negociación e intriga, pero no se puede ganar a base de hacer buenos tratos. Las facciones del juego otorgan al jugador de poderes increíbles, pero están equilibradas de tal forma que no se puede depender de ellas,
Han pasado más de cuarenta años desde que se publicó Dune y, aun así, me parece uno de los mejores y más rompedores juegos a los que he jugado nunca.


