
No tenía expectativas muy altas puestas en Terraforming Mars: Preludio. De hecho, eran tan bajas que pensaba que iba a acabar comprándome la expansión sólo por el puñado de cartas de proyecto y corporación que entran como extra en la caja. Al fin y al cabo, ¿Para qué jugar a un juego en el que hay que montar un motor económico si la mitad del motor está ya montado cuando empiezo?
Pero Preludio no es así. Es algo mucho más interesante.

