Food Chain Magnate ★★★★★

Nadie nace queriendo Coca-Cola y hamburguesas pero, cuando la propaganda desborde nuestro buzón y nuestra casa sea rodeada por vallas publicitarias, puede acabar por parecérnoslo. Food Chain Magnate, el último juego de Splotter, nos pone al cargo del cruento negocio de la comida rápida y nos enfrenta a una satírica lucha por la riqueza, la publicidad y los estómagos hambrientos.

SPLOTTER

Food Chain Magnate es el primer superventas de Splotter, un estudio holandés de tan sólo dos integrantes conocido por sus juegos económicos. Son responsables de algunos de los títulos más intrigantes del género como Roads & Boats, una oda a la logística, y Greed Incorporated, un juego de hundir compañías desde su interior con el objetivo de aumentar nuestro patrimonio personal.

Son todos juegos excelentes como también lo es Food Chain Magnate, que captura las dinámicas de sus predecesores en un marco mucho más sencillo. Como es habitual en los juegos de Splotter, es tan probable sufrir la ira de nuestros oponentes como arruinarnos a nosotros mismos. Es un juego diferente, divertido e innovador.

El juego me recuerda a los deck builders pese a no ser uno de ellos. De hecho, se asemeja más a Ciudadelas que a Dominion. Comenzamos únicamente con la habilidad de reclutar un empleado por turno y poco a poco hacemos crecer nuestro negocio con cocineros, entrenadores, camareras y hasta promotores inmobiliarios y directivos financieros.

El proceso es sencillo y sorprendentemente directo. Si queremos contratar a un empleado, podemos hacerlo. No hay ningún factor de azar ni draft que nos lo impida. Sólo existen dos limitaciones. La primera es que la mayor parte de empleados sólo se pueden conseguir entrenando a subordinados de menor nivel y la segunda es que los empleados con experiencia exigen un salario.

A diferencia de otros juegos, que nos proporcionan un suministro constante de clientes, en Food Chain Magnate tendremos que conseguirlos nosotros mismos. Necesitaremos contratar agentes de marketing para inducir a la demanda, bombardear a los clientes con propaganda y mandarles anuncios por radio. Pero la demanda creada a través de la publicidad puede ser satisfecha por cualquier jugador.

Los comensales prefieren gastar el mínimo dinero posible, incluyendo el coste de conducir hasta el restaurante. Bajar precios y levantar franquicias lo más cerca posible de sus casas nos permite batir a la competencia y quedarnos con sus clientes. La conexión entre precios, personal y la capacidad para cocinar hamburguesas hace que el juego avance de una forma muy divertida.

SÁTIRA

Una faceta que me encanta de Food Chain Magnate es que es un juego profundamente satírico. Mediante sus ilustraciones y su diseño dibuja una imagen cínica del negocio de la comida rápida y de la cultura americana de la que proviene.

No hace falta pagar salarios a los empleados básicos porque son adolescentes. Los roles de género de las cartas y la sonrisilla de los gestores me recuerdan a los anuncios que vendían las bondades de fumar cigarrillos. Es una sátira graciosa y agradable a la vista.

No es sólo fachada, el aspecto satírico del juego se comunica principalmente mediante sus mecánicas. La competición extrema, las guerras de precios y el bombardeo publicitario es tan importante estratégicamente como a la estética del juego. La idea de empapelar el vecindario con carteles gigantes para que la gente no tenga más remedio que verlos puede parecer ridícula pero no es tan diferente de los anuncios del Metro de Madrid o el Picadilly Circus de Londres.

Es un aspecto muy divertido. Me hace gracia el poder inundar de hamburguesas a toda una ciudad o poder bajar los precios hasta valores negativos. Podemos hasta conseguir zepelines para llevar nuestras bebidas y construir casas con el único objetivo de venderles bebidas. La ferocidad de las mecánicas crea una sátira fuerte y evita los típicos clichés sobre la comida rápida, como su supuesta insalubridad o la falta de inteligencia entre sus consumidores.

DIFICULTAD

Food Chain Magnate tiene reglas sencillas pero es difícil de jugar bien. La falta de restricciones hacen que la experiencia de juego sea muy divertida pero también amplifica las diferencias entre jugadores. Cuando ganamos, no sólo vendemos más hamburguesas, vendemos todas las hamburguesas y, si nuestros oponentes no saben lidiar con ello, es su problema.

Jugar pensando en hacer un par de ventas, reinvertir los beneficios y hacer crecer a nuestra empresa poco a poco es un error garrafal. Food Chain Magnate es una carrera. Y en las carreras hay dos formas de ganar: Correr más o partirle las piernas al rival. Food Chain Magnate, al ser un juego amistoso para gente de gran corazón, nos deja hacer las dos cosas.

Dicho esto, es un error pensar que Food Chain Magnate hace bola de nieve. Tener dinero en mano no ayuda a vender . De hecho, las estrategias más agresivas son las que se enriquecen más rápidamente y también las que más se resienten cuando se enfrentan a empleados de gran nivel. Nuestro objetivo en el juego es descubrir la forma de cruzar la línea de meta antes de que nuestros rivales puedan ganar.

Igualmente, una partida de Food Chain Magnate no dura cuatro horas. Una vez sepamos jugar no deberíamos tardar más de dos. Las partidas extremadamente largas de las que se habla se deben a la falta de experiencia y a la timidez a la hora de crear campañas de marketing.

INDIE

Food Chain Magnate es un juego indie y no tiene los mismos valores de producción que cabría esperar de una editorial de mayor calado. Y con esto no quiero decir que sean peores, sino que sus prioridades no son las mismas.

Los componentes de Food Chain Magnate han sido diseñados, ante todo, para ser lo más claros posibles. Las ilustraciones son bonitas, pero su finalidad principal es que sean fáciles de reconocer desde el otro lado de la mesa. El tablero sigue la misma filosofía que los 18XX y puede parecer vacío en comparación a los mapas de otros juegos contemporáneos.

Habrá quien piense que es demasiado pagar 75€ por el juego. Si bien las cientos de fichas de madera incluídas en la caja no son baratas, parece inevitable que decepcionen a aquellos que valoran un juego por sus componentes. Aún así, existen algunos problemas menores con la producción: Los tableros no están bien cortados y el dinero de papel, como ocurre en todos los juegos económicos, es burdo e insatisfactorio.

Food Chain Magnate puede resultar desalentador. Hay quien es aplastado en su primera partida y jura no volver a tocarlo. Pero es su alto nivel de interacción, la dureza con la que castiga y sus bordes tan afilados lo que hacen que sea un gran juego. Depende de nosotros estar a la altura del desafío y superar su curva de aprendizaje.

FOOD CHAIN MAGNATE (2015)
DISEÑO Jeroen Doume
Joris Wiersinga
ILUSTRACIONES Iris de Haan
Ynze Moedt
EDITORIAL Splotter Spellen DURACIÓN 120-150 Minutos
NUMBER OF PLAYERS 2-5 (Mejor con 3-4) PUNTUACIÓN ★★★★★

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